¿Estás cansado de verduras insípidas y sin vida? ¿A tu cocina le falta esa chispa vital de frescura y profundidad? El apio comprado en la tienda ya no es suficiente. Es pálido, débil y carece del sabor complejo que realmente realza un plato. Mereces más que tallos acuosos; mereces el sabor auténtico y potente del apio real.
El apio, cuyo uso se remonta al siglo V en China, se ha convertido en un alimento básico muy conocido en diversos platos. Las plantas de apio frescas de temporada, como las que se encuentran en los mercados agrícolas locales, crecen hasta tres pies de alto, son de un verde brillante y están llenas de vida. Se sabe que el apio tiene un aroma complejo, fuerte, dulce y picante. La planta tarda dos años en madurar completamente y producir sus pequeños frutos, que son de color entre tostado y marrón. Las semillas son el depósito principal del aceite esencial, que se extrae mediante destilación al vapor.
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